
Cómo acto social que es el botellón, suele producirse en zonas en las que hay más gente haciéndolo, formando una masa humana, o en casos más raros, en petit comité. Es decir con el grupo de amigos que corresponda. Teniendo en cuenta las dos posibilidades, aquí tenemos algunos de los especimenes botelloniles que nos podemos encontrar:
-El llevador: Cómo todo, el botellón hay que comprarlo. Lo normal es que se compre en grupo, o que lo compre alguien y luego se saquen cuentas. También existe el caso de cumpleaños o cualquier otro acto altruista en el que alguien se ofrece para invitar a sus amigos. Sea uno u sea otro, siempre hay un llevador, o varios. El ser el comprador del género no implica necesariamente ser el comprador de hielo y vasos, los otros invitados imprescindibles.
-El barman: Es el que asume la responsabilidad de aportar el alcohol a los invitados, o voluntariamente, o porque el cabroncete de turno se espera para que el barman coja la botella y le sirva (y es que no hay nada mas complicado que ponerse un cubata cuando ya llevas dentro varios). Normalmente custodia las botellas de cerca y tiene un alto grado de amabilidad, sobretodo si se trata de servir a alguna mujer. Los hay más o menos habilidosos, y es que en ocasiones el que sostiene el vaso recibe un buen chorritazo de cola o de bebida, sobretodo en el caso de barmans que van un poco tocados.
-El gorrón: Es el típico espontáneo ajeno al grupo, ya sea conocido o no, que merodea por la zona en busca de alguna copa. Suele ir solo o acompañado por no más de una persona (ir con más cantaría mucho). En ocasiones el gorrón deja de serlo, sobretodo si se trata de alguien afable y conocido, al que no importa invitar, incluso te quedas más satisfecho, pero hay auténticos rapaces del botellón que aprovechan la confusión y la ceguera para llenar el buche.
-El Zamarro Chill-Out: Normalmente el Zamarro Chill-Out (en honor a un grande que conocimos hace poco más de un año) es aquél que se dedica a zampar en las cenas como el que más, sin mediar palabra (chill-out) y engullendo todo lo que pilla sin despegar la espalda del asiento (zamarro), y que luego, además hace un “sinpa”, impidiendo que cuadren las cuentas. Esto, aplicado al botellón sería el caso de alguien del grupo que, en teoría, no ha pagado, ni pagará su parte alícuota y después a consumido cantidades ingentes.
-El de los cupones: Aquel que arrasa con todo lo que pilla, se pone los cubatas más cargados y consigue ponerse a tono con relativa facilidad. Y es que para algo está el botellón. El grado de ceguera ya es subjetivo, y es que los hay que aguantan como jabatos. Hay una evolución de éste, que es “el de los cupones lost in trastation”, que aprovecha su estado de embriaguez para trastear a todo lo que se menea por las zonas colindantes al botellón. Con toda probabilidad se trata de un espécimen de género masculino.
-Ceguera máxima: El clásico que va vomitando la cena porque se ha puesto fino en el botellón. Cada persona deber saber su límite pero hay veces que se bebe inconscientemente y al final acabamos con una bomba atómica en el estómago.
-El incontinente: Se podría decir que es una evolución también de de los cupones, ya que el beber altas cantidades requiere evacuar con mayor frecuencia de lo normal. Si se trata de un espécimen macho, cada vez la distancia entre la zona de meado, y la zona en la que esta instalado el botellón, es más corta en cada viaje.
-El confesor: También una evolución del de los cupones. Qué mejor sitio que uno en el que no haya un sonido ensordecedor, y tengas que gritar para hablar, para desfogarse con los amigos y contarles, en el caso de que tengas algo que contar, tus más profundos secretos (independientemente de que a la otra persona le importe mucho o no). Se aprovecha de la borrachera (la suya y/o la del otro) y la confusión para enganchar a alguien por banda, ya sea para confesar el amor, para rajar de alguien o “alguienes”, para comentar alguna cosa intima considerada por el confesor como de interés general etc.
-El abstemio: Va al botellón prácticamente por obligación, ya sea porque va su pareja, porque quiere ser pareja de alguien (estrategia de emborrachamiento), porque depende automovilisticamente de algún presente, o simplemente va por pasar el rato.
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