viernes, 30 de octubre de 2009

La crisis y la productividad

Uno de los temas que más me obsesiona en el tema económico, es la productividad en España. Sin duda, ha habido otros factores detonantes de la crisis en la que estamos inmersos, pero el caso de España todavía es más sangrante si cabe, que en otros países europeos debido la dichosa productividad. Y es que no solo esta agravando la recesión, sino que la esta manteniendo, y puede que para rato.. Y es que estamos, sino a la cola, poco nos falta para, en cuanto a producción por habitante con respecto a al resto de países (ya no digo ni siquiera países en teoría más avanzados).


A todo esto...¿qué es la productividad? Si Bonifacio trabaja en una fábrica de lápices y produce 80 lápices al día, en 8 horas de trabajo, si queremos saber su productividad simplemente tenemos que dividir su producción 80 entre el número de horas. Es decir 80/8 = 10 lápices/hora. Si Anacleto en la misma fábrica, produce 90 lápices al día (produce más cantidad que Bonifacio) pero trabaja 10 horas, su productividad será de 90/10 = 9 lápices/hora. Es decir, el bueno de Anacleto produce más cantidad de lápices, pero nuestro amigo Bonifacio es más productivo.

En este ejemplo, estamos hablando de la productividad individual, pero si estamos hablando de una empresa o un país nos vale el mismo ejemplo, con lo cuál productividad sería la producción total (en el caso de un país su Producto Interior Bruto) dividida por el número de trabajadores. Cuanto más alto sea el PIB, sin variar el número de trabajadores, o cuanto más bajo sea el número de trabajadores, sin que se modifique el PIB, más productivo es un país.

En el ejemplo de los lápices, cuantos más se produzcan sin que varíe el número de horas, o si se produce lo mismo pero en menos horas (por ejemplo gracias a una máquina que opera a una velocidad estratosférica haciendo lápices de alta calidad), más productivo será el trabajador de turno.

¿Por qué es tan importante la productividad? Cuando un país es más productivo, es decir la cantidad producida por trabajador es más elevado, implica que este país tiene una renta per cápita mayor, las empresas son más rentables, con lo que reinvierten en I+D+I y nuevas tecnologías, redundando en una mayor productividad y bienestar de la sociedad en general. Esto no implica que se eliminen las desigualdades, pero si las posibilidades de que se acorten son mucho mayores en un país en el que se crea más empleo y a su vez los trabajadores son más eficientes. Es por ello que los países más productivos, suelen ser los que tienen un nivel de bienestar mayor, y a su vez presentan un futuro más prometedor.

¿Por qué no somos productivos? Quizás no haya sólo una causa de la baja productividad en España, sino que cabe la posibilidad de que sea un compendio de circunstancias, algunas históricas y otras más recientes. Entre ellas las más importantes son:

-Calidad directiva:

Está comprobado que lo buenos o malos que sean los directivos, los gerentes y, en definitiva, los que llevan el barco de las empresas, está relacionado directamente con su productividad. A mayor nivel de formación, ya sea universitaria, estudios de postgrado, idiomas, formación en nuevas tecnologías, aumentan las posibilidades de que la empresa sea más eficiente y aproveche todas las oportunidades que se le presentan para alcanzar sus objetivos y tener el éxito pertinente. Sin embargo, España ocupa un deprimente lugar 26 en el ranking mundial en cuanto a calidad directiva. Es decir, que los que dirigen el cotarro en España, son mucho menos talentosos que los de aquellos países con los que pretendemos compararnos. Esto es un problema estructural, es decir, existe y existirá toda la vida ya que al parecer forma parte de nuestra cultura.

-Costes laborales:

Parece contradictorio, pero los costes laborales de las empresas (salarios, costes de despido, etc.) son demasiado altos, para lo poco productivos que somos. En resumen, que teniendo en cuenta que nuestro nivel está muy por debajo que el de los países más avanzados, cobramos demasiado, o al menos le resultamos demasiado caro a las empresas. Pese a que el nivel salarial todavía está lejos, en la mayoría de casos, de lo deseable e incluso de lo mínimo para subsistir, hay que aumentar la productividad en las empresas, sino no tiene sentido aumentar el salario más allá de lo proporcional con respecto al rendimiento dado. Hay algunos casos de desfases "costes laborales/productividad" tremendos, sobretodo en algunas grandes corporaciones, incluso en las administraciones públicas. También hay casos de descompensación, de hecho en la mayor parte de la población, que no tiene los medios para ser productivo (maquinaria, avances tecnológicos, sistemas de información, etc.) y que tienen un salario que no llega a lo básico para poder tener un cierto bienestar y tranquilidad. o por lo menos llegar a fin de mes.

-Demasiadas horas:

España es de los países donde más horas se trabaja. No sólo cobramos poco y al mismo tiempo, cobramos más de lo que nos toca, además trabajamos más horas que nadie. El turno partido es un reflejo de lo "typical spanish" y su "cuantas más horas mas resultados" sin tener en cuenta la eficiencia. De todas formas, existe la leyenda de aquél trabajador español en cuyo trabajo de oficina tiene instalado el messenger, aparte del clásico buscaminas (el facebook, tuenti y otras paginas similares las doy por visitadas en horario laboral) y pasa buena parte del tiempo en estas divertidas aplicaciones informáticas. El coste laboral que suponen esas horas inutilizadas es elevado, por lo dicho antes. Pero si ese trabajador legendario va a pasar buena parte del día metido en la oficina y "no tiene nada que hacer", ¿porque no iba a chatear un rato en busca de un ligue para el finde en las horas muertas del curro?

-Construcción y servicios Vs nuevas tecnologías:

No hace falta decir que unos de los sectores en los que más impacto ha tenido la crisis ha sido en el sector de la construcción y en servicios. Desde 1995, aproximadamente, han generado mucho empleo, y mucha gente, a través de la especulación a amasado grandes fortunas. Es por ello que se le ha considerado como el motor de nuestra economía, y todos tan contentos. La construcción y también el sector servicios son unos sectores en los que hay poco margen para la innovación, la generación de valor añadido, la investigación...en fin, que no son sectores proclives a tener aumentos destacados de productividad. Cuando en un coche se estropea el motor, se va al carajo el coche. Eso es lo que ha pasado aquí. Además, junto a la crisis financiera internacional, ha arrastrado a casi todos los sectores. Desde 1995 se ha tenido la mentalidad de "si algo funciona, déjalo como está" sin buscar otras alternativas. Ahora estamos pagando las consecuencias de errores del pasado más reciente, por no haber sabido anticiparse, por permitir una especulación salvaje sin incentivar la reinversión en sectores productivos, por no mejorar la red de ayudas a pymes, mejorar la formación de trabajadores...Entre todos la matamos y ella sola se murió.

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