sábado, 21 de noviembre de 2009

Cobrafantas


Tal y como prometí, aquí esta la segunda parte de los Pagafantas. En este caso toca repartir estopa a la otra parte, los “cobrafantas” o “consumenfantas”. La existencia del Pagafantas implica inequívocamente la de otra persona, en este caso el presunto verdugo de éste al no corresponderle en ese algo tan complicado como es el amor. De hecho es muy posible que el “Cobrafantas”, o “Consumefantas” por aquello de ser el potencial invitado, sea el que cree al propio Pagafantas ya sea consciente o inconscientemente.

En la película del mismo nombre, y que ya comenté en su momento, la chica de la que se enamora el protagonista, sería una Cobrafantas, en este caso, una despistada total, al no darse cuenta de que éste estaba perdidamente enamorado de ella, y al considerarlo como un primo-hermano. Como alternativa a los Cobrafantas, antes de aprovecharse de estos seres, lo ideal sería dejar las cosas bien claras desde un comienzo para no crear falsas expectativas. Existen varios tipos de Cobrafantas, si bien utilizo el género neutro (no concreto si son macho u hembra), el hecho de que en un porcentaje más elevado, los Pagafantas sean chicos, significa que quizás (no hay estudios al respecto) los Cobrafantas sean, en su mayoría, chicas. Aunque cómo siempre digo, no hay que generalizar.

A continuación una lista de los diferentes tipos:

-Despistado parcial: Es consciente de que le puede gustar al Pagafantas de turno, pero trata de ignorar este hecho, haciéndose el despistado. Simplemente trata de no pensar mal (o bien) imaginándose que la otra persona va con él a todas partes o se muestra muy amistoso, queriendo sólo amistad.

-Despistado total: Vive en la ignorancia más absoluta. No es capaz ni de plantearse la más mínima posibilidad de que está al lado de un auténtico Pagafantas.

-Vendedor de humo: Se trata de aquél que manda señales falsas de que quiere algo con el Pagafantas, incrementando las esperanzas de este último. Por ejemplo, insistir en quedar para tomar algo, hacer comentarios sobre lo buen novio que sería el Pagafantas, resaltar su belleza… En fin, todo un repertorio de palabrería barata que puede estar acompañado por lenguaje no verbal que puede llevar a equivocación, incluso puede evolucionar hasta la siguiente fase, el calienta-genitales. Y es que no está de más dejar claro que, pese a las señales falsas, el vendedor de humo sólo quiere amistad.

-Calienta-genitales: Cómo se ha comentado anteriormente, se trata de una evolución del vendedor de humo. Cuando ya se cruza la línea de la provocación, exaltando los atributos físicos de manera fehaciente, arrimándose más de lo normal, y hay un contacto físico más que evidente, se llega a la conclusión de que el Pagafantas tiene un límite, y es que no todos somos de piedra, cómo aquél que dice. Sin embargo los calienta-genitales ignoran este hecho y disfrutan provocando y haciendo sufrir a la persona con la que no quieren nada más que amistad.

-Aprovechado: Quizás sea la contrapartida al Pagafantas Originario, ya que si hay alguien dispuesto a “pagar las fantas” de otra persona, es que hay otra persona dispuesta a aprovecharse de esta situación y bebérsela. No hace falta que haya una transacción económica de por medio, y es que muchos aprovechados requieren de la atención y la compañía constantes del Pagafantas, que a veces vale más que lo material. También se podría considerar como la antítesis del Pagafantas-chofer, ya que sin duda aprovecharse de que fulanito tiene coche o moto y el Aprovechado no, para poder desplazarse a los antros o lugares de turno, está a la orden del día.

-Súcubo: Es la contrapartida al Pagafantas de Máximo Nivel. Los relatos vampíricos hablan del Súcubo como un demonio que toma la forma de una mujer atractiva para seducir a los hombres, sobre todo a los sensibles e incluso a los monjes, introduciéndose en sus sueños y fantasías, para tener relaciones sexuales con ellos. De esta manera, absorben la energía del hombre para mantenerse, y a menudo, llegan hasta tal punto, que los enferman con distintas dolencias físicas y espirituales, y hasta pueden dejarlo agotado o incluso matarlo. Efectivamente, los Cobrafantas-Súcubo, absorben el tiempo y el dinero del Pagafantas, hasta tal punto de que necesitan de su presencia para hablar, caminar, contar secretos, ir de compras, rajar de la gente, ir a las discotecas, al cine, incluso dormir en el mismo habitáculo, absorbiendo completamente al Pagafantas.

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