
También teniendo en cuenta que a las 10 teníamos una reunión en el Salón de Actos para recibir las instrucciones generales y ver qué podíamos hacer tanto dentro, como fuera del hotel (las excursiones). Antes de salir de la habitación nos untamos con la crema de factor máximo que habíamos traído de casa, así como del repelente de mosquitos pertinente. Junto a esto, nos echamos colonia de la barata de Mercadona, bien fresquita y simplona. Desprendíamos un olor sin igual.

Nuestro objetivo era desayunar en alguno de los bufetes, así que fuimos a parar al de estilo mexicano. Sin duda, los mejores desayunos de mi vida los tuve allí, con un surtido de bollería, cereales, zumos, tes, huevos fritos, bacon, pasteles, salsas, etc inigualable. Ni que decir que nos pusimos las botas, aunque en mi primer paseo por el buffete entre en histeria al ver que no estaba el café que necesitaba para circular por la vida. Por suerte, un amable camarero lugareño iba por las mesas cargando las tazas de café. Nunca me había bebido un vasazo de “café solo” tan grande, pero lo necesitaba. Javi empezó a tener cierto malestar estomacal, que acabó en falsa alarma ya que íbamos preparados con una completa para-farmacia a base de Almax y Fortasec. Y es que los mezclaillos a veces no acaban bien. Juanmi se coronó cogiendo un plato grande y cargándolo con trozos grandes de pastel de diverso tipo para disfrute de su paladar.
A continuación pegamos un garbeo por la piscina y la playa, que estaban a escasos metros la una de la otra, aunque no llevábamos la indumentaria adecuada para el baño. La playa, privada, la típica caribeña con arena prácticamente blanca, y con agua cristalina. La piscina, con compañeros del viaje ya tostándose al sol de buena mañana. También nos dimos una vuelta por recepción y nos dimos cuenta de que había una pareja de burros, con los cuales nos hicimos los retratos pertinentes. Y es que a lo largo de todo el hotel, la fauna, aparte de nosotros, era increíble. Desde pavos reales, pasando por iguanas, lagartos, loros y otro tipo de pájaros, burros, etc.

Llegó la hora de la reunión y nos sentamos para ver que nos contaba el personal del hotel. Nos repartieron un folleto con todas las excursiones que podíamos hacer, la variedad era muy alta, ya que aparte de las de carácter cultural como Chichen Itza, había otras como Tulum, Isla Mujeres, excursiones en Jeep, etc. Al final, visto el precio, decidimos ir a tres excursiones, Chichen Itza, Coba y por descontado a una de las mejores discotecas del mundo como es CocoBongo. En cambio, los organizadores del viaje, que contaban con la experiencia del año pasado, nos comentaron la posibilidad de contratar las excursiones en otra agencia de viajes, y no en el hotel, ya que nos podían salir mucho más baratas. Nos dijeron que los que preferíamos esa opción acudiésemos por la tarde para coger un autobús que nos llevaría a Playa del Carmen, el núcleo urbano mas cercano al hotel, para contratar las actividades en una agencia de la zona.
Cómo era todavía muy pronto, fuimos a probar el Spa, con sus baños terapéuticos, y el jacuzzi con su sesión de fotos, con sillitas y trenecitos incluidos, se salió. También probamos los baños turcos y la sauna. Se produjo una anécdota divertida ya que nos salimos del baño turco, que tenía un rincón oscuro, y el bueno de Ramón se quedó dentro. El resto, que estábamos pululando por la zona, escuchamos un grito de susto y vimos a dos compañeras de viaje, que salían de dicho lugar, y es que el crack de Almussafes estaba tranquilamente tomando su baño entre tinieblas y para más inri, en una zona más oscura, lo que provocó que se asustaran las mujeres al descubrir una tercera persona en la habitación. El Spa también tenía un gimnasio, que no pisamos en ningún momento pese a la insistencia de Juanmi y el beneplácito de Javi, que querían quemar las calorías de todos los manjares consumidos y aparte tonificar músculo.

Cuando terminamos con el Spa, nos decidimos por ir a la piscina. Hay que decir que disponíamos de una tarjeta que la podíamos canjear por una toalla, pero si la perdíamos teníamos que pagar 50$. Convenía estar al tanto. En la piscina, vimos que buena parte de los compañeros de viaje estaban allí, amorrados a la barra habilitada para los borrachazos piscineros. Debido a la gran variedad de cocteles y combinados, primero nos decidimos por lo tradicional y conforme íbamos consumiendo más aumentaba la extrañeza y originalidad de los cubatas que nos bebíamos. A destacar el Bananamama y Sex on the Beach, aunque sin duda lo que más subía eran los chupitos de tequila. El mezclaillo fue tan brutal que hasta Juanmi que no se le suele ver borracho iba más que animado, cosa que aprovechamos para salpicarle el vaso con agua de la piscina.

Al final Javi y el de Manisses, se retiraron a tomar el sol y nos quedamos Ramón y yo, con una cogorza de las que hacen época. Y es que el camarero nos ponía en tirela a todos y nos echaba una especie de licor fuertísimo mezclado con tequila, que nos dejaba KO. También nos pusimos a hablar con unas chicas de ADE comentando lo difíciles que eran algunas asignaturas, quedando dicho momento retratado gracias a los paparazzis que estaban intentando ponerse morenos.
Hasta que se nos pasó un poco la borrachera y cobramos algo de conciencia, se hicieron las tantas. Por un momento creí haber perdido la llave de la habitación, pero todo fue fruto del alcohol, así que al final apareció en lo más profundo de mi mochila. Comimos en el Snack Bar, deprisa y mal, saludando a desconocidos como si los conociese de toda la vida, para posteriormente acudir al autobús que nos iba a llevar Playa del Carmen.
Si que tenian razón al decir que te sale más barato contratar las excursiones en la playa del carmen y además por lo que tu ya sabes, lo cual debes contar en el próximo apartado.
ResponderEliminarEl picaro
Eustrakio y Superhyoga